MI JUARITOS es un proyecto bilingüe transdisciplinario en investigación, experimentación y producción artística de poética visual, virtual, sonora y performática que recurre al proceso multimedia en constante renovación para provocar la reflexión sobre nuestra ahora herida Ciudad Juárez, Chihuahua. Al ritmo del futuro tecnológico, sin perder la noción de lo ya existente de los grandes poetas que lo han inspirado, surge como un artista explorador, productor de lo estético-histórico, de la palabra-signo, de la palabra-símbolo… se siente obligado a expresar desde la poesía oral y acción poética emergente que se comparte desde la creatividad online. Para seguir viviendo: a golpe de sus poemas, composiciones musicales, obra plástica. Y sus sensaciones, no como una experiencia individual plasmada en la escritura tradicional, sino para lograr una experiencia colectiva con las redes sociales.

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MI JUARITOS by Edgar Javier Ulloa Luján is licensed under a Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported License.
Based on a work at https://mijuaritos.wordpress.com.

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LUNA PELUSA

Y no se aleja
la luna de la ventana.
No me deja a oscuras
en la undívaga habitación,
mis ojos son dos tinieblas,
mi luna sólo una,
se mueve como las olas,
produciéndome mareas en mi
pecho. Y no se aleja

la luna, atrapada
en la procela de mis dedos.
Mis anteojos caen
a la duela del vacío;
sube el sol, sitibundo del mundo.
Y me serviré otro vasito de sotol,
pared al mar, calmar la sed,
embriagado de hondo sol-edad.
En lo más profundo de tu remar.

Caerán los pájaros, caerán
astríferas noches en formas
de plumas y dolerán
picaduras de escorpiones
como cuando caen
mis enfadados párpados púrpura.
Y la luna me susurra al oído:

“tus nemorosas pestañas…
…no me dejan ver tus tres ojos”.

Esta ventana abierta es mi libertad,
en el en el país de nunca jamás,
Y no se aleja,
la nubífera noche deslizándose, aunque
imposible, detrás de la luna.
Y no se aleja
de la ventana.
No me deja,
en la undívaga canción de cuna.
Dos tinieblas, mi luna
sólo una.

 

MAKE AMERICA AZTLAN AGAIN

Nada detrás de esa valla es de nadie,
oxidada y fea.

Detrás de esa valla un idioma se oculta
en las bocas del desierto, en

esas flores amarillas en los cactáceas
y víboras de cascabel.

MAKE AMERICA AZTLAN AGAIN
Tan tranquilo en el sol y sin agua,

la cuna es la frontera y el ombligo del universo.
Hay un cotorrito con ojos amarillos

que grita desquiciado en las mañanas.
La luna sonrió.

La abuela reza en la sala y nos da la bendición.
El escenario del teatro experimental Trías

está lleno de colores, los músicos y mi voz,
la camera espera por nosotros.

Su piel es de miel de flor.

A MEXICAN SONNET

When you want to write a Mexican poem, do not read Octavio Paz’s
“Piedra de Sol” nor read Manuel Acuña’s “Poesías,” listen
to the voices of yours: poetic brain, an iron heart
That can not resist the frailties of falling truth, ruthless true.

From my own story in my life; you must write a masterpiece
And, those… are pure straw mental hecks. Take off
those cotton socks & go barefoot outside through the sidewalks.
Feel the lava of the asphalt and scream desperate for ice cubes.

BYW, the shit that poets tell me, is the same I read
In tabloids of sensational magazines, that should end up wrapped
On toilet paper. Eyes accustomed to reading garbage.

The purple head of loneliness that travels in rural cosmovisions
From scary yellow anxiety, rumours that kills, abandoned pencils,
To the improbabilities of the weather. Deities kill and abandon us.

GLOBOS ROJOS

Yo era alguna vez un niño con un globo rojo. Mi globo rojo
Subía como un alma en pena, rota
Hacia el llamado “infinito”, cada vez mis heridas, no las reconocía.

Era el hijo amado del hermoso barroco del desierto, que se iba adonde
El pulmón del viento
Soplara más fuerte. Ella llenó de sangre, mi corazón, nunca estalló.
 
Ayer, yo era el hijo de una comerciante. Asi es,
ella es mi madre Elsa Cecilia,
La madre que me liberó de su redondo vientre,

Ella que me ayudó a escapar por el túnel de luz
Atravesando el muro del silencio.
Ahora soy más que palabras, porque a las palabras

Como a los globos rojos,
se los lleva el viento. Eterno y enamorado
Ya no soy; niño que la noche hambrienta, le daba miedo,

La noche quería devorarme la carne, pero
Un río cercano pasaba por nuestra casa, arrullaba mi sueños
Espantando la oscura noche oscura.

BEYOND MORONIC

Estoy llegando a la casa, hubo la oportunidad de acompañar a mi madre. Tiempo para mirar todo y ver nada. Durante el recorrido, el cielo se mantuvo lo más azul que el color más azul puede profundizar. El frío se veía allá afuera en las calles cuando las personas arropadas vendían el periódico del día, o alguna otro fetichismo, y al salir con botas de piel después de otra muestra carmesí de mis venas, pasa por mi junto a los paisanos que vinieron a sacar su residencia, tierra prometida. Mi madre me llevó a reconocer a la avenida Juárez, allá, donde yo ensayaba con Peccata Minuta. El edificio de los Morán. Al costado pintaron un mural en homenaje a Juan Gabriel. Los bares de concurrencia ya no los reconocí por fuera. “Tantos recuerdos hay ahí” me dije. “Ahí trabajaba yo, desnudo”, pensé a mí mismo; “yo posaba para las clases de dibujo.” En Centro Municipal de las Artes. Mi madre seguía adelante manejando, pero no se lo dije. Pasamos la catedral de las palomas y pájaros en frente de la plaza del centro de la ciudad, y el anciano de piernas cruzadas, sombrero vaquero, mirando el pasado y tomando el permanente sol, transeúntes cruzaba sin prisa. Mis imágenes impresas en la malla mosquitera de mis ojos en formas de ventanas y en las de una puerta abierta a la memoria. El monumento a Benito Juárez en tal conocido lugar frecuentados por los vendedores de esoterismo barata, películas del cine de arte pirateadas, y libros de culto. Otro edificio de la época de la revolución mexicana derrumbado por el gobierno, un cine donde alguna vez me asomé, y vi secuencias de escenas prohibidas por Hollywood. “La poesía se voló la barda”, escribió Armine, poniendo con letras pintadas de color negro en una pared que daba hacia un canal. Hoyos, grafitis, burritos, gatos, perros. Pero ninguna rata andando por ahí. Yo creo que por tanto gato callejero. “Allá,” dije desde la azotea de mi casa, “por esa valla fronteriza metálica salía a correr”. Watchen la foto nomas pa’ que vean

DUSTING

De un día para el otro,

el polvo abandona los lienzos, y

Una húmeda toalla dio un poco de frescura.

Una habitación cambia con sólo

voltear la cama.

Ha dado más vida.

Unos bambús acompañan

a las puertas de vidrio corredizas.

Desde la azotea se ve la malla fronteriza.

THE PRIVATE MORAL AUTHORITY OF THIS PLACE CALLED BORDER

Mi cara ya no es la misma frente al espejo. Ya no me reconozco en las fotografías. Estoy olvidándome de mi, de mi nombre, de quién era por estos asfaltos y terracerías. Veo por el borde a los inmigrantes caminando a par del pseudo muro fronterizo, no para cruzarlo de cara a la pared sino de rodearlo acaso. Las cartas que escribí a mis seres queridos camino a verlos el mes pasado, las dejé ahí en el olvido porque sufrí de una emergencia de salud que por poco me mata.

Una dentadura perfecta es una mordida incapaz. La inyección de anestesia se fue por mi encía, pero me quedé quietecito como un flamingo en Celestún, Yucatán, a pesar de que quería salir corriendo con la pierna adolorida. Firmar lo que tenga que firmar. Pagar lo que tenga que pagar el prefijo de la libertad condicional.

Sea el día que sea, ayer era un comienzo, y mañana mi último día, aquí, aquí y ahora. Esto lo escribo, enfrente de mi. Retorcer, retrocedo y me equivoco con otra palabra. Obra el labrador, labra el obrador. Tenemos un Manuel Andrés en la silla del águila. Una televisión nívea que es permeable.

Un cóctel de camarones en el supermercado con mis padres y llevamos mandado encargado por la abuela a su casa. Eso fue ayer, ayer, ayer. Un bastón de madera amarillo con cabeza de venado será mi sostén del mundo. Me lo llevé prestado. Por muy inútil y nervioso que sea mi tío que vive con ella, acompaña a su madre hasta siempre, casi como un amante animado por salir y volver ajumado de sueños.

Me han sacado un poco de sangre, una muestra orgánica de mi espíritu indomable. Pero mi pierna necesita proteína. Una avena calientita me aliviará el alma de mi ser. Los pericos esquizofrénicos gritan a las sombras de las narcofosas. Nomenclatura que es un parche de un sustantivo. Los silbidos nos ayudan a encontrarnos unos a los otros. Recuerdo un poco los sueños.