MI JUARITOS es un proyecto bilingüe transdisciplinario en investigación, experimentación y producción artística de poética visual, virtual, sonora y performática que recurre al proceso multimedia en constante renovación para provocar la reflexión sobre nuestra ahora herida Ciudad Juárez, Chihuahua. Al ritmo del futuro tecnológico, sin perder la noción de lo ya existente de los grandes poetas que lo han inspirado, surge como un artista explorador, productor de lo estético-histórico, de la palabra-signo, de la palabra-símbolo… se siente obligado a expresar desde la poesía oral y acción poética emergente que se comparte desde la creatividad online. Para seguir viviendo: a golpe de sus poemas, composiciones musicales, obra plástica. Y sus sensaciones, no como una experiencia individual plasmada en la escritura tradicional, sino para lograr una experiencia colectiva con las redes sociales.

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MI JUARITOS by Edgar Javier Ulloa Luján is licensed under a Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported License.
Based on a work at https://mijuaritos.wordpress.com.

 

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ABOUT THE POET

Édgar J. Ulloa Luján is a performance artist and poet from Ciudad Juárez, México. He founded a pioneer multimedia poetry blog (mijuaritos.wordpress.com), when his hometown was the most dangerous city of the world. His performances negotiate border politics, cultural memory, trauma, immigration, and violence in addition to instigating audience and public participation. Ulloa received his BA in Literature at UTEP and his MFA in Creative Writing at New York University.  He is pursuing a Ph.D. in Spanish Literature at Georgetown University. He has performed in PEN World Voices Festival–PEN America and México Now Festival in NYC and The Poetry Festival Expandible in México City. He participated in the 31st Ljubljana Biennial of Graphic Arts in Slovenia and SALTS in Switzerland at Work Off Paper exhibit, an art exhibition about how text function. Ulloa’s work was included by CONACULTA in the first national anthology of visual poetry in México. He was the 2016 Emerge-Surface-Be Poetry Fellow from the Poetry Project in NYC. He has participated virtually with Colombia and Spain reading poems online for audiences.  Ulloa is currently studying a Ph.D program, his second year of Spanish Literature at Georgetown University.

SIMBIOSIS

Tendría que estar satisfazendo lascivia propia
y condenar los crímenes contra libertades
cuando de ella corre la sangre.
Al palpar la daga de su lengua, y luego
Beberse la propia vida.
Y ponerse encima la ironía, carrusel de cuna
desde la oscuridad del errante meditabundo.
Y una especie de piadoso estupor
me hace sentir que falta aire y sueños.
Sin embargo, no puedo dejar de imaginar que…
“el mundo os aborrecerá”

Edgar Street

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La calle más corta de Lower Manhattan,

lleva mi nombre.

 

Pero yo no soy magnate como William Edgar,

solo un caminante que mira hacía arriba.

 

Vetanas por todas partes, el cielo despejado,

el estacionamiento Battery Garage, el Trinity Place,

 

aquellos días de olor. Mirada abajo, zapatos andando,

inmundicia en el asfalto, cigarrillos, mugre total.

 

La calle pronuncia mi nombre,

somos la calle y yo.

 

Para mi, la única implicación que tiene la calle es,

la existencia o lo que llaman alma, se detiene un momento

 

a pensar. Parece como si la calle ha estado ahí

escondida y al encontrarla, uno ve no nada más su nombre,

 

la calle ha sido un testigo de miles de cosas,

y yo sólo veo mi nombre. Todo lo demás deja de existir.

 

Me siento como prisionero de la calle, porque

lleva mi nombre.

 

Me cuesta trabajo pensar, no quiero

tomarme una fotografía de mi y de fondo

 

el nombre de la calle, no, no quiero.

Quiero llevarme mi nombre a mi casa, es mío,

 

me pertenece, no quiero dejarlo ahí. No quiero

que nadie lo vea, no me gusta.

 

Mejor me espero hasta que sea noche, me voy

a un bar y bebo para coger coraje.

 

La luna es roja como la sangre, y las nubes

son de color ámbar.

 

Con mi dedo índice señalo mi nombre,

—me perteneces, siento que la ciudad

 

me ha quitado mi nombre. Siento como

si estoy en una operación militar a punto

 

de rescatar a un rehén que lleva mi nombre,

siento que voy a la guerra a salvar una vida.

 

El Estado me mira con sus cámaras,

pero yo me siento invisible,

 

dicen que las palabras se retractan,

pero en la mente siguen existiendo.

 

El puente Brooklyn me queda cerca,

por ahí me iría, caminando, con mi nombre.

 

Siento que me he llevado oro,

la lluvia empieza a caer a chorros,

 

las banquetas y las calles van quedando limpias

por el agua bendita del cielo que nos prometieron.

 

El fuerte viento me recuerda del bostezo

del aburrimiento.

 

Manhattan ahora tiene una calle

sin nombre; y sin mí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PAN VIRGEN

Ha caído del cielo un relámpago.

Cayó como un árbol talado por el hombre,

cayó en seco en el bosque.

Ha quedado tieso y resplandeciente.

Ha estado ahí horizontal moviéndose como serpiente,

cazando palomas mensajeras.

Nadie se acerca

a ayudar, ni el mostrenco de las calles

quien no tiene fe ni hambre de luz,

ni él mismo ve y escucha su soledad.

Sol y edad. Te digo,

ha caído del cielo un relámpago

y ahí siguió, podía ver esa descarga varada en la tierra.

La lluvia caía encima y causaba chispas y banderas.

El relámpago había descendido.

Nadie se acercaba, porque todos pensaban

que se trataba de un juego loco.

Debo de confesar que los animales sienten más

que nosotros.

Cuando alguien se acerco para saber que sucedía,

no me daba cuenta que esto se trataba del valiente,

o de cómo yo hacia la relación del relámpago con el valiente.

Mejor me dediqué a olvidar todas estas imágenes.

Yo nunca me he preguntado a mi mismo

hasta dónde puedo llegar. Aunque estoy viejo,

ya puedo volar.

Pero este Dios tiene las manos de piedra,

un dios que está enojado conmigo y con mi pena,

su decencia es pancista. Cada vez

que me golpea.

Dios sabía que algo andaba mal, y

solo se puso a ver las manecillas del reloj.

Mis oídos eran madrigueras que escuchaban

el susurro de los pasos del conejo blanco.

Perdí el equilibrio y me borró el camino,

quedé tendido y congelado en la calle,

la médula espinal flotaba

como una medusa avispa del mar adentro en mi sangre,

y mi cerebro era de pan virgen.

 

 

 

VERANO PELIGROSO

Los árboles!

el polen en mi garganta

endorfinas en mi cuerpo y vitamina D

rayos del sol

genocidio de calorías

Una persona soy, una oda al ladrillo

en cada paso que doy

Busco el baile de las musas al pie de la montaña

residencia y escuela

Esta es la economía y astrología de la tinta impresa

SUEÑO CON DELINCUENTES

Sueño con delincuentes, con delincuentes al azar. Todo empezó con el sueño mío cuando vi llegar el avión y lo montaron en la plataforma de semirremolque de un camión. Todo parecía familiar,  la calle privada  donde el camión estaba estacionado con el jet.  Me sorprendió saber que estaba listo para despegar.  No sabía quién iba a pilotarlo.   Creo que estábamos todos de pie en el taburete, apreciando la máquina voladora. Un grupo de amigos y yo,  supongo que eran mis amigos  porque había una especie de camaradería.  Así que por eso supongo  que en este sueño que tuve,  estos jóvenes eran mis amigos.  Las cosas se complican  en los sueños, no sé por qué  un sueño tiene que tener un conflicto. Las mujeres que estaban allí  comenzaron a discutir y luchar violentamente.  Estaban en la parte trasera del avión.  Quién sabe por qué,  una de las mujeres estaba encerrada.  No pudimos sacarla,  ni sabía cómo salir.  Creo que se quedó atascada con una red.  Sin saber por qué,  el jet estaba a punto de despejar.  Mi amigo o conocido que estaba a cargo del jet,  no sabía lo que estaba sucediendo. En eso, el jet salió disparado rumbo al este,  horizontalmente.  Nos quedamos atónitos porque no había piloto y una mujer adentro. Recuerdo que toda la ciudad estaba buscando al jet,  gente en bicicletas que trabajaban para la policía,  gente en motocicletas. Incluso estábamos en un coche  a toda velocidad buscando el jet.  Nunca supe lo que pasó.  Pasaron los días  y continuamos buscando el jet  en diferentes áreas del país.  Recuerdo que una vez  me quedé dentro del vehículo mientras mis compañeros  entraban al supermercado.  Me di cuenta de que los niños,  que salían de la tienda, habían robado ellos tomaron las tarjetas de crédito  y los teléfonos celulares de mis colegas.  Aunque eran niños, fui a buscarlos.  No me vieron cuando los seguí.  Los atrapé en un almacén.  Había gente que trabajaba  y se sorprendieron cuando los atrapé. Llamé a la policía, esperé a que llegara y nunca llegó. Sólo había una policía en esa región.  Nunca vino porque estaba usando cocaína en el escritorio de su jefe. Los niños estaban armados hasta los dientes.  Uno traía una navaja y el otro una pistola. No lo sabía.  Uno de los niños me enterró la navaja en el brazo  y el otro muchacho sacó la pistola.  El muchacho con la pistola disparó  y le dio a su amigo en el pecho.  Lo dejé ir y me caí al suelo,  entonces el chico con el arma  me disparó en la cadera.  Me quedé tirado un buen rato.   Cuando el muchacho se acercó  para ayudar a su hermano,  que estaba en el piso, tomé la pistola:  El muchacho empezó a correr  y le disparé varias veces  hasta que le di en la pierna.  Una persona estaba pasando en una motocicleta  y le dije que la detuviera o le disparara.  Me subí a la motocicleta y dejé ese lugar.   Cuando el policía se enteró  que habían capturado a dos de sus hijos,  salió de la comisaría lo antes posible.  El niño herido en la pierna  le dijo a su padre que yo era el que disparó  a su hermano en el pecho, ahora muerto.   Toda la gente vino a buscarme.  Me derrapé en medio del camino de la motocicleta.  El vehículo donde iban mis amigos se detuvo por mi,  me recogió y me llevó escondido.  Tenían miedo de verme en el suelo y con sangre.   Desde Marfa, Texas,  me llevaron a Ciudad Juárez, México  a tres horas de distancia.  Tenía mucho dolor, pensé que iba a morir.   Finalmente desperté en una cama de hospital.

THE INTERLUDES OF EVTUCHENKO

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The man standing on the corner in a clown costume,

the modern clown of the border streets.

Look how crazy he is,

his make up, his colorful wigs.

He is not exaggerating his footwear,

nor his simple clothing.

The audience waiting at the red light

is entertained at a distance.

The modern clown of the border streets,

let me ask, where is your circus?

Is it there on the sidewalks, your varieté show?

Do cars and trucks substitute the elephants?

I wonder if you are sad behind that smile.

“What made you be a clown?” I asked,

you said, “What made you be a poet?”

I guess we are both doing the same, are we fools

whose days and tasks become extraordinary?

The comedy show of our words and actions,

why don’t you come closer again,

so I can give U some change

in return for your foolishness.

Money is for the habitual fools,

I have it, now it’s yours.

Who is the real comical idiot,

you, he in the oval, or me overall?

You won’t agree that the clown who is

dressed in tattered servants’ garb

who represents The People

and who works for the 99%

comes from the lower class, right?

Do not tell me that you eat at McDonalds

just because you are a clown.

You could easily be a transit police,

directing the traffic as an orchestra.

Where are your tears, dear clown when you

walk a tightrope from here to your home?

Being a border clown is the interlude between

standing alive in the middle of the street,

the beginning of every morning

and the end of them.

I love your tricks and stunt props,

the world needs them.

Religion and magic,

the world needs them.

The performers and the believers.

You are always running around in the avenues

trying to make us laugh.

Thus, making us happy for a second.

You are the anthropomorphisation of Reynard the Fox.

You are the trickster who disobeys the rules.

Oh! I remember once cycling on Ave. Gómez Morín in Juárez

pasting red round paper on the noses

of political campaigners in photographs.

You clowns and we poets are the poorest people,

who have lost everything, in the world,

who tolerate winters and hot summers,

our gift is to laugh loud to all those things.

When we were dirty and thirsty

in the desert of economy

like wild animals  jumping the white man’s

fence and running down on the highways of modernity,

when we were dry and hungry

and the government pursued us

to our own shadow, watching us cry and die.

Only those clowns and poets who like the streets

more than their homes,

being hidden with makeup and poems in public,

they are the closest to people.

The clown and the poet are visions

that come from the summer branches.

The rain of pain in the world,

the sadness,

is gone after the clowns and poets

perform in the storm.

We are the hunting spirits of mankind,

We, the sacred clowns and poets.

Hurrah!