Contratos

Contratos

Juárez querido:

con tus contratos de sangre,
que pena, me has vencido.
me has alejado de mi esposa;
de mi changarro; mis disque amigos.
Y lo que no puedo perdonar:
mi hermoso hijo.

Me voy mortalmente herido
mordiendo el polvo,
mientras ellos
se quedan soportándolo todo
que ninguno puede ver,
que nadie puede atrapar.
Al fin me he rendido.
He caído arrodillado.

Retirado: del mundo porque me aborrecen
limpio el impulsor rubescente en un puño
con pañuelo de mi bolsillo izquierdo,
siento el latir; lo abro para quitarle el temor
como auto-sacrificio humano, encima,
de una pirámide, para darlo de ofrenda,
a dioses de los elementos. Dioses venideros.

Girando acomoda su cosmos:
el hombre silente
quien conoce
las heridas de la impunidad
bien cuitado
Hombre proveniente de la creación
invades un lugar en el espacio
como un hostil apache verecundo
contra el armígero caballero de la Edad Media
Naciste: un niño anacoreta
en una botella flotando en el mar
derrelicto del inexplorado origen
de la tierra violácea.
Ahora eres tan diminuto
que ni siquiera te puedo ver
Derrelicto del inexplorado origen
de la tierra violácea.
Vas adentro de una botella
flotando en el mar negro,
como un mensaje para nadie
como un mapa de un tesoro escondido.

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