Miedo enemigo

Miedo enemigo


Abro, entro;
cierro la puerta secreta,
estrecho mis brazos,
doy un profundo respiro,
echo andar el motor de mi coche antiguo
anodino regreso al triunvirato;
propiedad, religión.
Unirlas todas en singular moral:
alquimia clandestina.
Es la época de la mudanza, y
olvidarme de las cosas sujetas:
el miedo.
Voy al volante
resguardado del aire;
sigo en movimiento
rumbo al techo de mi casa,
al tiempo
le falta la claridad del día
ante el anochecer,
nadie rompe el toque de queda,
de noche a la mañana ya nada es igual,
no hay alumbrado que guíe el gris camino
que ilumine la conspiración del destino
bajo la bandera nocturnidad.
Continúo con el rostro entristecido
sin importar pasarme la espesa oscuridad, y
el semáforo en rojo acelero a fondo
pedal del acelerador
alejándome a toda velocidad de la distancia, y
de la alevosía del culpable
esperándome en cada esquina:
las sombras,
me atrevo a pensar
que puedo ser victima
de un carjacking.

Édgar Javier Ulloa Luján

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