Futuro ausente

Futuro ausente
Édgar Javier Ulloa Luján

Ése castizo, irá tras ella, le seguirá por las banquetas como un guardaespaldas, cuidara de sus piernas. Allá en su tierra, él sabe que realmente no es tierra sino una desértica frontera de pelo en pecho donde sería normal para cualquier juarense seguir a una mujer obrera como en una fatal encrucijada; él la acompañará hasta donde vive sin que ella se de cuenta entre la concurrencia, él esperará a cierta distancia a que saque las llaves del bolso al que le cuelga una cola de zorro y él titubeará hasta que ella habrá la puerta del departamento, él entrará a la fuerza, estampida de furia, le confesará la declaración de horror. Le lamerá cada bifurcación de su piel sin su consentimiento. La mascota ladrará sin parar y sin evitar la penetración forzosa a la vagina de su ama. Él saldrá a la viscosidad de la vía pública.

Ya será la inolvidable noche diré lo que siento; lo escribiré,
lo cantaré, viviré algo que nunca imagine, negro paraguas, saldré
de la subterránea línea 2 del metro, cubriré el abrigo gris de la
lloviznaza. Será por la tarde cuando iré al Museo Nacional de
Arquitectura de Bellas Artes, escucharé el concierto de la sinfónica
de la ciudad de México. Aplausos acabarán entre silentes butacas,
se despedirán los músicos. Levantaré e inmediato, extrañaré mundo
nocturno, su ritmo, la rima !y las columnas de la noche !y afuera
del Museo del Palacio de Bellas Artes sentaré en los escalones de
mármol, mi cuerpo será disimulado; se verá aquella dulce mirada,
misteriosa !y a la vez desapercibida. Se irá el verso de la poesía,
la delicadeza del amistoso beso de despedida; seguiré viendo revolotear
a pájaros mecánicos hechos de papel, habrá por detrás de la Torre
Latinoamericana un aeroplano con luz parpadeante !y al mismo tiempo
veré objetos luminosos, que se lanzarán hacia lo alto para caer
despacio en el eterno suspiro; dado que confundiré las pisadas de
los tacones de Prada de una fina mujer por disparos de militares;
o de policías federales; o del cártel La línea o el cártel del Chapo Guzmán.
Por eso tiraré pecho a tierra, al suelo.
-Todo volverá a la normalidad en unos segundos.
La personas presentes se habrán percatado de la paranoia, de la psicosis
del éxodo perturbator y el país estará al borde de las elecciones
en un par de días más.

Aún late; corazón que traicionará la soledad; no regresará
a la cama individual de siempre:
la que espera en el mismo lugar luego de cada temblor
con su respectiva replica que mece las cabezas durmientes.
Elevaré la arrugada frente en los alrededores de
esos jardines del palacio con mil pupilas infieles, que
verán rondar sumergidas en charlatanería. Mis zapatos; y
mis parpados empezarán a mudar de aires;
en un ojo veré las resplandecientes tinieblas,
mientras en el otro recordaré el alba de la interminable jornada.

Todo lo que haré en aquel instante será presentarme tal y como soy ante el anochecer:
desnudo.
Nací sin ropa; moriría con ella al lado.
Haré hasta lo imposible para hacer o ser lo que cualquier cara de burro envidiaría,
una aliteración; así pues, tendré que divagar por la paranomasia
como un insignificante ciudadano recién bañado en una de
esas calles de la colonia centro; ahora el fidecomiso, de
Carlos Slim (hombre siniestro que no masticará goma de
mascar por ahorrar saliva) pondrá sus impuestos
como en un enorme cenicero histórico de magnates donde
yo caminaré indiferente ante los demás; insubstancial
para bastantes cenicientas, ése asentamiento tétrico será
como un arquetipo quimérico del espejo irreal que
estará colgado en mi baño de azulejos color azul cielo
donde yo lograré observarme invertido en la realidad paralela de
la física cuántica mundial; pero en este caso, será local; asimismo,
la colonia centro será: cuadricula rayada a mano; células muertas;
hardware tecnológico, tanto viséese
como un boceto hecho con pulso de maraquero trazado
desde el mirador de la torre latino o ya sea
desde la terraza del café Sears o desde
un lente de un microscopio hecho por Isaac Newton
o como cuando se abre o desarma algún aparato electrónico
para ver sus circuitos que parecen diminutas ciudades y
las bacterias: los seres vivos. He ahí donde habitaré la coexistencia; y
el olfato que me llevará hasta esa mujer desconocida
siendo yo un Marques de Juárez, maldito y perverso con intenciones lascivas;
a consecuencia de la desdicha.

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