TEMPORADA VACACIONAL

Encerrarse en el cuarto con un letrero en la puerta:
favor de no perturbar mientras estoy muriendo
Diego José.

Me gusta leer los poemas flacos de otros GORDOS poetas
porque sus hipados cantares SON la chifladura del viento caprichoso
como si insistieran en el desvarío peligroso
como si el destino los condenará a transcribir      
los trazos de        un mapa         de pirata
hasta que las manos nadadoras
debajo de una lámpara de luz tenue
o de una vela a punto de partir a las tinieblas catástrofes
o de un faro luminoso avisándole a un marinero en la tormenta
las sombras podrían    no criar moho   sino pararan de dibujar
las sombras más bailarinas son hojas secas caídas
                           sino sopla Don Viento
cuando se hunden en el piso transparente oleaje
olvidando el terminable verso esplendoroso.

Me sorprenden a veces
            los peces dorados
que regresan a leer la novísima promesa a través del cristal
            de la pecera 
en la remesa del florero aireándose auroras    aves   celestes.

Y van a regañadientes
            ufas como pirañas comiéndose el papel picado de las calles
            ufas como el día de muertos donde lo vivos van, rinden culto,
            ufas comen pan de muertos
                  de hambre ancestral.

Me gusta escuchar la risa musical de la radio NPR
mientras estoy escribiendo y el grito del perico es desquiciado
tan joven y vive encerrado en la jaula en la planta baja y
el AHÍ VOY es aviso de que ya bajo
a comer aquí en la casa de mis     padres.

Me gusta meter las plantas de la selva 
                       en mi cuarto 
porque me roban el oxigeno, lo digo
como si fuera el único que respirara la vida y 
es displicente la temporada vacacional      
antes de mi otra partida a la mitad.

Me gusta pensar en el piano y
la voz de Regina Spector sentimental,
que me comparta del sueño americano,
que venga aquí conmigo a la frontera
          a conocer a Peccata Minuta.

Que feliz estoy de que mis poemas 
sean aplausos    de mancos poetas y
que la vanidad es mera coincidencia 
     de principiante en la penumbra.

Por eso mirar a los ojos a otro poeta sin parpadear es retarlo a hablar
y él confesará cuanto te ha robado del bolsillo
y él dirá porqué te ha traicionado con tú mujer
en la teoría los poetas son amigos, no enemigos.

Me gusta saber que hay dos millones de poetas en México según el INEGI
y que ellos son ignorantes ya que no me han leído
y que lo siento mucho porque no sé como los voy a leer.
Ayúdenme. Por favor.
Es en serio.

 
 
 
 
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