Tierra arriba

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En homenaje a Ente Ruinas de Carlos Macías Esparza.

PADRE, heme aquí AHORA MISMO en veinte minutas:

I

Yo soy el mayorazgo oriundo pateabas con las botas picudas
                                       aceptaba la derrota. 
Me quedaba espalda arriba miraba el techo 
                    hasta que el plasma manaba por la NARIZ.

El Fraccionamiento Fovissste Chamizal 2. Sigue ahí.

Muere el ECO   muere ante las arrugas de los viejos 
aunque veo   las CERO canas entre dedos    
             éste hombre sin dinero ni TIEMPO.
Después regresé a la calle Río Brasas. 
   Los mismos topes marcaban la PAUSA. 
Todavía los vecinos viven en el domicilio    en rejas, 
                                             aun protegidos.

II

Manecillas de máquina anacrónica aliñan en otros ángulos sensoriales. 
Cada hora, cada MINUTO,
 a lo bruto se mueren salvo que salga a gritar que me MATEN miraba 
el edén al igual que aquellos AMANTES. 
La saliva de Dios caía en mi CARA desde un cielo enrojecido y 
ÉL se avergonzaba de mi porque lloraba 
lagrimas de añil cuando miré el ESPACIO inhabitable.

III

Un niño pasa el tiempo con la efusión de llamaradas 
y luego se ORINA en la cama sueña con ser bombero. 
Se carbonizan las casas de sus callados vecinos 
ellos rompen las ventanas, 
esqueletos chamuscados entre la magnanimidad. 
Tengan clemencia, los niños no MUERDEN. Sobreviven el hambre.

IV

La lluvia viene, la invito a caer. La voy juntando en un recipiente. 
Ahí reposa. Desde hace días veo que la tierra se eterniza. 
El whiskey me sabe amargo y abro un poco la ventana para respirar 
el aire de la tarde. 
Somos un poco adultos 
como para salir al parque a escondernos de otros en un juego de niños. 
Sigo leyendo a un POETA que cierra las ventanas 
no oler las alcantarillas.

V

Y no me da miedo estar aquí contigo.
 Ya que no hay pretexto para enfriarme los huesos 
en la madrugada donde las paredes encierran a un loco soñador. 
Las fotografías de mis seres queridos ahora las he puesto 
entre el marco y el lienzo que he colgado en los MUROS 
de mi habitación porque he vivido en Ciudad Juárez 
con mis padres el mayor tiempo y mucho antes con mi hermana 
también aquí en la nueva casa 
y en la de Río Magdalena 4429 en Fovissste Chamizal 2.

VI

Yo era muy celoso de que se besara con su novio afuera en la banqueta.
 Ya no fumo, así que no necesito un cenicero. 
Ojalá el pasado no atormente los recuerdos el horror 
el pánico la desesperanza de mi amigo poeta.
 Los muertos ahora libres.

VII

Yo también he visto esos muros cubiertos 
con anuncios de desaparecidas. 
No me doy cuenta que a lo mejor una de ellas, 
esta atrás de mi, observándome. 
Ella no quiere regresar a casa. 
Me sigue su rostro con una sonrisa, 
no arranqué la fotografía para no meterme en problemas.

VIII

Yo te CANTO en mi canción alcohólica la paz que necesita 
el mundo bombardeo con poemas tu espíritu VALIENTE. 
El mar esta tranquilo después de la garganta enfurecida. 
Estréllale la botella de agua ardiente en la cabeza a la MUERTE.
 El suicido es de los gallinos mejor MATA
 a un presidente tírate a la cama.

IX

Ellos van a seguir chupando hasta que amanezca, 
van a seguir pidiendo fiado y empeñando objetos robados. 
HAZLE una travesura o cuéntales una mentira blanca. 
Ya sabes que se la pasan viendo películas pornográficas y
 se masturban enfrente del la visión de lejos 
manchando parte de las ventanas abiertas y a ellos mismos.
 Juntemos los televisores y quemémoslos 
como lo hacían lo artistas visuales de IADA. 
En aquellos 90s Ella no va a llamar, esta esperando a que YO llame. 
Pero, debo de terminar y 
respetar mi oficio aunque la improvisación sea lo mío.
 Bueno, ajumado nervio cerebro vomita sangre. 
Voy por un vaso de agua fría con sus respectivos hielos. 
Y ya.


X

Hago gárgaras con la saliva y canto una canción. 
Yo recuerdo haber quemado un libro de un pendejo 
que clama vivir de la música 
aquí en Juárez y este menso le presto a una novia mía 
ya mencionada antes en otro poema, 
no la voy a mencionar dos veces
 ahora porque serían dos veces en dos poemas diferentes.
 No es una mención honorífica. Aunque la ame, también la odie tanto 
como un iracundo perro con rabia.

XI

Nos dábamos satisfacción tanto como dolor mutuo. 
Fue muy denso. 
Ella no se quiso ir a la Ciudad de México 
con su pasado amado porque yo iba a pensar que ella nunca me amo; 
y ELLA no se quería quedar conmigo porque 
después ÉL iba a pensar que no lo amaron. 
Me largué de; con mi suegra y de su casa a una desdicha TEMPORADA. 
Una polaca que nunca imaginé, me dio su ternura.

XII

Ella remplazó el deseo de seguir viviendo de placer carnal, 
muy baja energía para recuperarme. Duro poco pero me saco de apuros. 
En fin, el mencionado libro que quemé en la terraza 
de mi nueva casa de mis padres se llamaba EL CASTILLO DEL ODIO , 
quien sabe del escritor. Yo lo quemé y fue genial. 
Ver el fuego consumir todas las traiciones.

XIII

Agonizo en las madrugadas.
 Todas las noches acabo dormido sentado en la silla 
de escritorio con ninguna iluminación. 
A veces son garabatos que ni siquiera puedo leer bien 
ni recuero cuales eran las líneas siguientes.


XIV

Sé que estoy vivo, vaya que es una nueva oportunidad 
de anhelar algo preciado 
cada vez que amanece ALLÄ al este de la ciudad. 
A mi me pasa que no leo ni escribo y me hace sentir un poco mal.
 Yo quiero sentirme bien y alcanzar a leer aquellos poetas vivos 
conocerlos algún día y conversar con ellos y ELLAS.

XV

Leer los poetas muertos es otra prioridad. 
Son millones de poetas vivos y muertos a los que tengo que escuchar, 
ver o leer. 
Sin embargo, me he determinado investigar
y clavarme un poema de cada poeta de los 247 países 
o territorios dependientes de otros países. 
Ahí va poco a poco.


XVI

La familia me lleva a cenar con los abuelos. 
Frijoles con queso y tortillas de harina y maíz. 
No puede faltar el agua carbonizada y azucares 
con la etiqueta roja y su blanca tipografía cursiva. 
El abuelo nos platica de las inyecciones 
que le han hecho daño la abuela nos da la SARANDEADA.

XVII

Cuando estés en Ciudad Juárez, compórtate como los juarenses.
 Con los ojos tristes en un abismo de una calle. 
Morirías de nostalgia como el poeta CARLOS. 
Ël abraza la tragedia. NO se la llevaría a su casa.
 Las palabras del poeta son los brazos que consuelan
 a la madre de la niña MUJER desaparecida.


XVIII

En la cantina de ayer y la NOCHE. En el Kentucky Bar bebí 
una MARGARITA con Arturo y Sergio. 
Luego nos fuimos al Yankees Bar con los demás que trabajan ahí y 
los dueños. Una banda de COVERS en la zona de atrás del bar, 
me hizo recordar cuando PECCATA MINUTA tocaba ahí canciones 
de su autoría.


XIX

Yo como vocalista y sintetizador. Olvidé ahí
 en el bar que pude haber subido 
y tomado el micrófono para contar mis poemas. 
Ya me los tengo que saber de memoria o improvisarlos, insisto.


XX

Regresé a la casa casi como un vampiro y CARLOS era un librito
 abierto como con alas de pájaro sentado en el escritorio bebiendo y
escribiendo en una barra.
 
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8 comentarios en “Tierra arriba

  1. “Cuando falto de hilo conductor en el laberinto
    de las montanas, de nada te sirve tu deducci’on
    (poque conoces que tu camino se embarranca
    solo cuanto se muestra el abismo).
    entonces a veces, se propone ese gu’ia y, como
    si volviera de all’a lejos, te traza el camino.

    Pero una vez recorrido ese camino permanece
    trazado y te parece evidente,
    y olvidas el milagro de una marcha
    que fue semejante a un retorno”.

    Saint-Exup’ery, Citadelle

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