¡Tatatachán!

Extrañamente, se sufre un poco en esto,
que insólito me parece una vida normal.
Tu y yo
como en algo pulcro.

Tu eres el manantial del río y yo la sequía del destino.
Ramalazos, zozobras y apuros
por qué alimentar al animal
que se esconde entre las ramas.

Sólo las onomatopeyas sabrán muy bien
evocar a Beethoven.

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