PAN VIRGEN

Ha caído del cielo un relámpago.

Cayó como un árbol talado por el hombre,

cayó en seco en el bosque.

Ha quedado tieso y resplandeciente.

Ha estado ahí horizontal moviéndose como serpiente,

cazando palomas mensajeras.

Nadie se acerca

a ayudar, ni el mostrenco de las calles

quien no tiene fe ni hambre de luz,

ni él mismo ve y escucha su soledad.

Sol y edad. Te digo,

ha caído del cielo un relámpago

y ahí siguió, podía ver esa descarga varada en la tierra.

La lluvia caía encima y causaba chispas y banderas.

El relámpago había descendido.

Nadie se acercaba, porque todos pensaban

que se trataba de un juego loco.

Debo de confesar que los animales sienten más

que nosotros.

Cuando alguien se acerco para saber que sucedía,

no me daba cuenta que esto se trataba del valiente,

o de cómo yo hacia la relación del relámpago con el valiente.

Mejor me dediqué a olvidar todas estas imágenes.

Yo nunca me he preguntado a mi mismo

hasta dónde puedo llegar. Aunque estoy viejo,

ya puedo volar.

Pero este Dios tiene las manos de piedra,

un dios que está enojado conmigo y con mi pena,

su decencia es pancista. Cada vez

que me golpea.

Dios sabía que algo andaba mal, y

solo se puso a ver las manecillas del reloj.

Mis oídos eran madrigueras que escuchaban

el susurro de los pasos del conejo blanco.

Perdí el equilibrio y me borró el camino,

quedé tendido y congelado en la calle,

la médula espinal flotaba

como una medusa avispa del mar adentro en mi sangre,

y mi cerebro era de pan virgen.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s