LUNA PELUSA

Y no se aleja
la luna de la ventana.
No me deja a oscuras
en la undívaga habitación,
mis ojos son dos tinieblas,
mi luna sólo una,
se mueve como las olas,
produciéndome mareas en mi
pecho. Y no se aleja

la luna, atrapada
en la procela de mis dedos.
Mis anteojos caen
a la duela del vacío;
sube el sol, sitibundo del mundo.
Y me serviré otro vasito de sotol,
pared al mar, calmar la sed,
embriagado de hondo sol-edad.
En lo más profundo de tu remar.

Caerán los pájaros, caerán
astríferas noches en formas
de plumas y dolerán
picaduras de escorpiones
como cuando caen
mis enfadados párpados púrpura.
Y la luna me susurra al oído:

“tus nemorosas pestañas…
…no me dejan ver tus tres ojos”.

Esta ventana abierta es mi libertad,
en el en el país de nunca jamás,
Y no se aleja,
la nubífera noche deslizándose, aunque
imposible, detrás de la luna.
Y no se aleja
de la ventana.
No me deja,
en la undívaga canción de cuna.
Dos tinieblas, mi luna
sólo una.

 

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