Palm Sunday

Could you please come?
-and relax with the stars
lost with me in the forests.

Stand to enjoy a ruminant in the pasture.
Make a promise of a himeneo,
widened shelter, desecrating
the corners of the house with puffs.
Without citing anyone, nobody.

Barks the bark in the window and it’s not that bad.
The closer they come, the gulls in the Potomac River,
more and more they stay stepping on the frozen river,
the cold pastime of those who leave their gaze fixed,
the birds are undaunted.

I write, I write for love.
It’s better to run around Rock Creek Park,
feel the sun at noon, sun and sun.
A poem, a fluxion
in my body, a wild hunt.

If all this is absurd to you, then it is fervent
and almost eloquent, because where there is a head
there is another
high tide of chills. Come back and tell me what rhymes
with all the fleeting day: Iceland, or encyclopedia?
Not counting the days in the hands and little resist
the wings of dawn,
very few mirrors, very few.

A small count of things.

This can be true,
radically changed

Beso.

DISCONNECTED AMERICA

No antenna, no cable: no warmonger,
to stay at the couch is paramount, and
a television disconnected from power

My wings fly in the hovering fog and
warm morning.
The nest is safest in its tree

Then I drink the coffee mug, and
then my brain, has to wait
for the acid rain

To stay at the couch is paramount,
by the river of wood, and
cascades of patterns

And I am mystified and raged about…
I wander inside,
I wander outside the window.

EL ESPASMO RELEVANTE

¿Por favor, podría usted volver acá?
—sitiar y no más arrellanarse cuando las estrellas
estén perdidas en bosques de esqueletos.
Hacer cola a que yo goce de un rumiante en el pastizal.
Hacer una promesa de un himeneo,
ensanchamiento albergado, profanando
los rincones de la casa con bocanadas.
Sin citar a nadie, nadie.
Ladra el ladrido en la ventana y no es para tanto.
Más se acercan, las gaviotas en el río Potomac,
más y más se quedan pisando el río congelado,
el pasatiempo frío de los que dejan fija la mirada,
tiene las aves impávida vista.
Escribo, escribo el primer poema de este año, y ojalá
no sea solamente por cariño.
Es mejor ajetrearse corriendo por Rock Creek Park,
sentir el sol al mediodía, sol y sol.
Una poema, una fluxión
en mi cuerpo, una caza salvaje.
Si todo esto es absurdo, entonces es ferviente
y casi elocuente, porque donde hay una cabeza
hay otra y otra. Tres, cinco, ocho, trece, veintiuno.
Un poco, el corazón varado en un péndulo;
marea alta de escalofríos. Regresa y dime lo que rima
con todo el fugaz día: india, judía, osadía,
taquicardia, Islandia, enciclopedia y tragicomedia.
Sin contar los días en las manos y poco resistir
y elegir las alas del alba, espacio mental
muy pocos espejos, muy pocos.
Un pequeño recuento de las cosas hacen forúnculos.
Esto puede ser verdad.

EL ESPEJISMO

Fuera de aquí (del corazón) hierve la sangre
en una olla hermosísima de plata y cobre,
burbujea cerca de la ventana
y la espuma empieza a desbordarse.
Alguien se acerca, y ese alguien soy yo.

No aparece dosificada mi medida de sentir
porque me lavo las manos con el agua hirviendo,
me froto la cara y la seco con una pequeño paño.
Mí piel áspera y adusta
muestran un rostro punzante.

¿Otro sorbo sórdido, acaso de la entelequia?
Adentro de ese espejo habita otro yo,
mi sangre ha transitado por las anchas venas
y las calles, durante tanto tiempo,
y atestado los caminos de resistencia.

Tal cosa suena simple de escribir,
pero la mayoría del tiempo he apetecido
una especie de calaña neoliberal,
una investidura democrática, pero quizás:
¿Esa ambición está fuera de foco? Quizás no.

Simplemente se acuarteló en Brooklyn, y
enmendé el aprieto en la capital de la nación.
Ceñir la frente cada vez que hay un desconcierto,
o, una fascinante distinción entre sutileza y razón.
Sigo sin entender por qué me doy tanta cuerda:

si ser profesor, hijo de familia, vivir sin religión;
si ser trovador, hijo del sol, vivir sin Dios;
si ser errante, hijo de la chingada, vivir sin temor;
si ser cantante, hijo del pueblo, vivir sin presunción;
o ser sereno y más moreno en el terreno del amor.

Eternizarse en las palabras fieles,
poder ver en la mente y a lo lejos
una cabaña entre la neblina—azul marina del alba—,
liceo de Aristóteles
rodeado de un bosque de símbolos,

donde viven insólitos seres sublimes.
(Mi) heterogéneo e híbrido epidermis
esta hecho en Juárez, México.
E intuí bien, en este estrecho camino
largo y acanémico.

INSECTIL

Esto que hay aquí,
(ahora cierra los ojos)
depende de dónde se pone
la palma de la mano,
depende en qué parte del cuerpo,
esas partes podrían ser tres:
si se pone la mano en la cabeza,
[               ] la mano en el pecho,
[               ] la mano en el ombligo.
 

*

Aunque todavía no he dicho nada,
yo digo que la mano lo ha dicho todo;
la mano en el pensamiento,
la mano en el corazón,
la mano en el universo.
 

*

Ahora, yo podría decir mil cosas,
y no decir nada.
Me levanto para irme y regresar,
lo sublime no quita lo insectil.
 

*

Yo no sé cuándo es mi turno
para brincar a la barranca
y gritar cualquier cosa
antes de tocar fondo.
 

*

Yo soy un fantasma,
transparente como el agua.
Bebo a sorbos del umbral,
un poco por aquí
y un poco por allá.
 

*

Pero tropiezo con la misma hormiga,
una y otra vez.
Mi padre me dijo que él era un monstruo,
y que cuidáramos de mi hermana.
 

*

Una cartera vacía es de buena suerte,
y una botella despedazada de alcohol
es una celebración.

NUBES DE ALGODÓN

De vuelta a los andares y sobre todo
mientras las estatuas siguen alzadas,
pero no hay ninguna de una mujer guerrera,
no que yo sepa, dónde hay una estatua
que sea ella,
que esté mirando alto el horizonte
por una eternidad melancólica.
Mis ojos sólo ven hombres convertidos en estatuas,
hombres que fueron dueños de seres humanos.
Otros ojos se convirtieron en el liquido salino
gracias a los héroes de una nación.
Al tocar a las estatuas,
no se siente nada;
ni si quiera siento el pulso,
no se siente nada.
Saquemos una soga,
pongámosla en sus cuellos.
Jalemos, que nuestras manos se desgarren
hasta que el mármol caiga al suelo,
sin miedo.
El peso de la estatua, es el peso
de las horas en el sol,
soñando con nubes de algodón.
Esos infinitos minutos todavía duelen.

ANARQUIA CRIOLLA

Miro fijamente la torpeza del imperio,
su crudeza, estoy casi flotando

La lengua muere dentro de mi garganta
ahogándome cada noche, dinastía

y su dominio del cielo presentado como un hijo
y sentimos la alegría de la divinidad

así nos engañaron
No nos dejaron comer

no me hubiera gustado ver a una mujer tratada así
por un animal de Castilla

Cuando dejaron de venir
los otros que ya estaban aquí, hicieron lo mismo

los milagros de su Dios fueron castigos

Cayeron del cielo pétalos de rosas
y pusieron coronas de espinas sobre nuestras cabezas

Sangrar,
lamentablemente comenzaron a caer

nuestras lágrimas, fueron confundidas con sangre

Mira, el nopal que llevo en la frente
pero, no lo beses, que me duele

Todo esto no es un secreto
como los profundidades que llevas en tu corazón

Tengo miedo de los crucifijos
donde un hombre cuelga casi desnudo

estoy rodeado de caníbales que beben de su sangre
y comen de su carne.