EL DÍA QUE PRECEDIÓ A AYER

El día que precedió a ayer
empecé a recoger
las hojas secas de mis ramas;
las junte todas juntas en un bulto y las puse
como en un racimo de flores;
las hojas secas suenan a cada paso,
cuando ellas llegan a desquebrajarse;
lo digo como algo pronominal
porque en las noches
mi cabeza sintoniza estaciones de radio
las puedo oír sólo con mi mente prudente,
no sabía que era capaz de hacerlo.
No me arranquen
o no me quemen
si creen que ya estoy seco;
sólo estaré dormido por una temporada larga;
me vestiré de blanco en un par de meses
cuando caigan copos de nieve;
mis pensamiento caerán congelados
al sitio donde los paraguas transitaran
sin mirar hacia arriba.

A TODO COLOR

En verticales franjas de colores
el sarape cortado con la figura de la república
mexicana colgada por las orillas
con agujas incrustadas a través de los lienzos fijados
uno con otro, figura el paradigma;
estratagemas de las narco-guerras:
Chihuahua en carmesí,
Monterrey en ocre,
Coahuila, Veracruz, Tabasco y Campeche en verde,
Michoacán dividido entre púrpura e índigo,
Jalisco en blanco,
Guerrero en gris,
Durango, Sonora y Baja en negro.
En el colorido país sobre los lienzos en la pared,
puse las banderillas de jardín del once de septiembre
que quité de la universidad para colocarlas
en el segmento superior del sarape,
quedaron como muros de telas ondulantes.
Es fastuoso ver a dos naciones a todo color.

LAS MANECILLAS DEL RELOJ

No puedo dejar de ver el lucero de la mañana,
aunque sé que la volveré a ver: quedan todas en mi mente
indiferente, piel pegada a uno mismo y a lo irreal.
Al igual que los revólveres, perfecta analogía de la civilización.
Voy a dispárame a mí mismo,
voy a reventarme los sesos con los mecanismos de la nación.
Y a veces el recluso piensa que tiene más libertad
que los soldados verdes matando con sangre por amor.
De las aberraciones, la ineficacia de las innovaciones
e invenciones modernas
ya no son esenciales para todo el mundo.
Es curioso, pero de nada sirven.
Lo que me duele, es que todas nuestras tres ultimas
guerras mexicanas, no han sido todavía
consumidas por la hoguera, no hay altas llamaradas
ni escombros de libros rotos llenos de historia
ni de huesos extinguidos en la memoria.
Y en vez del llanto retumba un tambor
Y en vez del llanto retumba un tambor
Y en vez del llanto retumba un tambor
Y leo para matar el tiempo, pero al final;
yo soy…
yo soy las manecillas…
yo soy las manecillas del reloj…

EL DESIERTO PASA AL PASO

Por muchos abriles he contemplado
los ruidos fenecidos en la travesía

y corroído en el oído por ellos
exclusivamente atajan y van atinando

en el animal que se esconde en mi
aquellos son pájaros innombrables

o mendrugos de alas hurtadas
y las he visto caer en la adversidad

narcisismo en el mismo ismo
exceso de poesía expresionista y cubista

He hecho con el Dadaísmo una polifonía de delirio
No hay banderas blancas en el cielo

He experimentado con el Ultraísmo una luna
entre las ramas y el sol,

Ha subido mi súbito aliento
sobre los cruces de las cruces montadas en el muro fronterizo

Abajo       el desierto pasa
y lo cruzan los paisanos como soles nómadas

La noche regresa a la cacería cínica llena de jaurías
He adiestrado al Creacionismo como Vicente Huidobro

que advirtió de un helicóptero con palabras asesinas sobrevolando
en La Moneda

He usado mis manos con el Surrealismo
recortado letras del clasificado del PM

y mandado narcomantas anónimas a mis enemigos

No hay que ser cobardes

se derrama sangre o no se derrama
No he sabido sangrar

Por muchos abriles he contemplado
los ruidos en la travesía

dónde poner el odio,
si oyendo a través de la base de un vaso contra la pared?

Pensé que eran la resonancia de las conchas
pero eran violines y pianos desafinados de mis vecinos.

EL RUIDO AZAFRAL DE LA LICUADORA

Porta cuchillas debajo del vaso de la licuadora.
Acero inoxidable. Leche lista para la proteína de soya.

La solución de espinacas vertiginosa se cuela,

Se va a liquidar, aquí, “Popeye El Marino soy”
Es una matraca, ametralladora, una tacita, una

Licuadora diciendo, nadie más que yo te argamasa los huevos
orgánicos de gallina, de siéntate y ahí nos vemos

No hay nada más polifónico que auscultar
al motor de la licuadora

Mete los dedos. ¿Que estas acechando?

 

Acerca de este poema

Este poema enclaustra un protocolo matinal —bien mañanero, de un licuado de espinacas con huevo y proteína. Soy un fan proteinaico o naco y también un paranoico por naturaleza. Sin embargo, me gusta demasiado salir corriendo como si sufriera un ataque de pánico y correr como si me estuviera persiguiendo un león o escapándome de un asalto al banco. (No que lo estoy planeando, aclaro) y reventar esos chamorros que para eso son, ¿O apoco no? Especialmente cuando los versos inaugurales licúan al poema, claro que, yo sí sabia lo que estaba escribiendo desde un principio. Un poema licuado junto con mis sesos, ahora veo cómo algo tan simple y tan absurdo no funciona para iniciar una conversación con alguien, por eso estos versos funcionan como una poética de la licuadora, porque no podemos decirle a cualquier persona estas mariguanadas. Simplemente no va. ¿Quién metería sus poemas a la licuadora y se les tomaría de un sólo trago? Nomás yo compa. Un poema no debe ser leído, debe ser bebido también. ¿Por qué no estás de acuerdo? ¿Quién te dijo que los poemas no tienen vitaminas? Y tu me preguntas, “¿Acaso escribes a lápiz y en papel reciclado de lechuga o algo así?” Yo te contesto, “Se escribe como se escribe, en papel comestible, y que te sea nutritivo, con un poema escrito con pintura vegetal si quieres”. Tu cara así como que…, “Ya no hay virtud…”. Y yo te digo, “Ah pues qué fufurís nais”.

CHILLS

This is my friend who was set on fire,
A dear friend of mine who lost his mind.
The splash of water. The big splash.
I didn’t know what to do then,
When my friend was abandoned by his mother.
His mother, a ghost.
I had to help him, I had.
As if he were my own child, my own son.
His face, blurry—I’m sure it was him,
He wore a white cap
And he was beginning to forget everything.
Everything.
I, at first didn’t know
what to do, nor where to go.
He did not react to what I’ve asked,
He ignored me as if I did not exist.
Flicker. The pills, lying on the carpet.
I realized that he needed them.
I took him to a place where they could take care of him,
But he kept falling from a bridge
to the river. Splash.
And when he fell every time. Splash,
He tried to cross the other side,
Fire came out of the water. Burned.

SÍ IMPORTA POR EL COLMO DE DIOS

“Yes, it matters, for God’s sake,”
Was the cry of an angry man who woke me up.
I got up quickly from the bed
Because I thought it was my father
yelling at my mother in their bedroom,
but no. She was dressed in a bathrobe,
Ironing clothes, and I asked her “and my father?”
Because his absence was an ominous one.
She said that my father went to work.
I did not want to tell
My mother about the screaming
Man voice I heard in my head.
I did not want her to think I was going mad.
It was in the sunrise. I clearly heard him shout,
And like I said, it even woke me up worried.
Throughout my life I have carried that phrase
With me in my mind. I have always thought of it
And what it means in the heart of a border town I fled
Among the mortals and the dead at dawn.

AGAINST THE CURRENT

While I ride my bike
The clothes I wear get wet
With the rain: the cry of an entire civilization,
Any attempt to get to work early
is useless. I want to find the joy in the domino effect,
It’s those little bits of error,
the ones that make me smile this summer.
There are not enough ways to achieve a perfect day,
to be able to be better.
Some days we are poets
Stranded on the edge of an office,
Some other days we are gazelles
Prowling around in nature.
And that’s how I will always be when I draw myself
Naked in a baroque desert when we are all
Thirsty for thirst and for lust.
I was strong enough as a fish against the current
Always swimming up
And I was not prey to the most hungry.
I was born on a day when the Mexican army is celebrated
And the tricolor flag moves like a serpent with the wind, but
My head and my heart resisted.
Who knew that my verses could go so far,
On my own? No, it was thanks to others.
To all this, there is a season of books that I had to read,
From the colonial and medieval times, but again
The fish swam up.

ESCOMBROS

Mi madre nació en una casa rosa mexicano
y el arroyo era el arrullo de su dios:

Ramas de los encinos espinaban en las manos,
Oscuro, verde grisáceo y bellotas marrón

Blanco el caballo, asco los marranos
y cuando la gallina pintadita ponía los huevos,

los cubiertos y los trastes se vestían de la amarilla yema
y los dedos de las niñas dibujan una sonrisa para el sol.

Mi madre pensaba que no se darían cuenta con la bolsa de frijoles
que había llenado de piedritas para vender.

Luna madre sobre el monte de una aldea,
cómo sus mejillas se sonrojaron con las estrellas.

Después de que su hermano sin darse cuenta
la arrastró cuando se agarró de atrás de la troca

y siempre El Mal le pegaba con el cinto de cuero;
fuera de día, fuera de noche.

Los relámpagos asustaban a su hermana la morena bonita
y de los árboles salía fuego agitado por la envidia de la otra;

o el columpio del que se cayó una de las mayores y quedo bizca
golpeándose en la cara; le cambió el destino.

A la derecha del padre estuvo siempre mi abuela,
así es como a mi me pareció.

Demasiada buena diría yo,
para aguantar a un desgraciado vividor.

Hasta los pétalos de las flores
le decían que ya no del usurpador del amor.

Era un duende bandido de amores
y todos lo vimos caer…

cuando la bala perdida le dio directo en su corazón;
rojo, rojo corazón púrpura delator

El color de la razón y del dolor
le pertenece a todo aquel traidor y jugador.

En el cielo raso El Mal miró y pedía súplica y perdón
mientras que con una navaja se cortaba el cuello viejo y arrugado.

Y al parecer, hasta donde yo sé
nunca pidió perdón.

Ahora recen en el mundo donde habitamos
para que luchen contra la misoginia.

Mi pobre abuelo vive entre los escombros de sus recuerdos,
perdido en el olvido de un laberinto. Son sus sombras y escombros

de algo que nunca construyó. Huyó con dinero,
regresó como una estrella fugaz.

De su boca solamente salió pura bufonada;
perdió lo que más quiso

y no le quedó más
que una cabeza que mira hacia a la muerte.

POLYSEMIC NIGHT

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Ain’t me—
the—one—who counts only—one—
number before sleep?
Lighting the candle—

with a match—so—I can get close
to a rough—match—with
the soft ticking of the clock—
In the street —those—

who have walk down the aisle—
stand—still—stay quiet and observe—
waiting for the bus—in the obnoxious rain—
and the dangerous metaphors of

the clouds—are wider than— the polysemic night—
there I am—in the midst of crossroads—there I am—
hidden behind a blind—of those apertures—
there I am—among them—.

DORADA ARENA

 

Washington D.C.  a 19 de junio de 2017


Pongo un montón de fotos en el mapa,

y estas son las hojas en blanco,

y aquellos los sobres para las cartas.

Sobres: contestaciones ficticias con mi sobrino.

 

Si le escribo sobre mi universidad Georgetown,

o de los cuerpos transitorios del continente América. 

Si le pregunto cúal es su número favorito del uno al mil. 

 

Si le pregunto de nuevo por que tiene miedo,

en Miami Beach podemos sumergirnos ante las olas.

El verano dorado será caluroso, tostada dorada arena.

SIMBIOSIS

Tendría que estar satisfazendo lascivia propia
y condenar los crímenes contra libertades
cuando de ella corre la sangre.
Al palpar la daga de su lengua, y luego
Beberse la propia vida.
Y ponerse encima la ironía, carrusel de cuna
desde la oscuridad del errante meditabundo.
Y una especie de piadoso estupor
me hace sentir que falta aire y sueños.
Sin embargo, no puedo dejar de imaginar que…
“el mundo os aborrecerá”

Edgar Street

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La calle más corta de Lower Manhattan,
lleva mi nombre.

Pero yo no soy magnate como William Edgar,
solo un caminante que mira hacía arriba.

Vetanas por todas partes, el cielo despejado,
el estacionamiento Battery Garage, el Trinity Place,

aquellos días de olor. Mirada abajo, zapatos andando,
inmundicia en el asfalto, cigarrillos, mugre total.
 
La calle pronuncia mi nombre,
somos la calle y yo.

Para mi, la única implicación que tiene la calle es,
la existencia o lo que llaman alma, se detiene un momento

a pensar. Parece como si la calle ha estado ahí
escondida y al encontrarla, uno ve no nada más su nombre,

la calle ha sido un testigo de miles de cosas,
y yo sólo veo mi nombre. Todo lo demás deja de existir.

Me siento como prisionero de la calle, porque
lleva mi nombre.

Me cuesta trabajo pensar, no quiero
tomarme una fotografía de mi y de fondo

el nombre de la calle, no, no quiero.
Quiero llevarme mi nombre a mi casa, es mío,

me pertenece, no quiero dejarlo ahí. No quiero
que nadie lo vea, no me gusta.

Mejor me espero hasta que sea noche, me voy
a un bar y bebo para coger coraje.

La luna es roja como la sangre, y las nubes
son de color ámbar.

Con mi dedo índice señalo mi nombre,
—me perteneces, siento que la ciudad

me ha quitado mi nombre. Siento como
si estoy en una operación militar a punto
 
de rescatar a un rehén que lleva mi nombre,
siento que voy a la guerra a salvar una vida.

El Estado me mira con sus cámaras,
pero yo me siento invisible,

dicen que las palabras se retractan,
pero en la mente siguen existiendo.
 
El puente Brooklyn me queda cerca,
por ahí me iría, caminando, con mi nombre.

Siento que me he llevado oro,
la lluvia empieza a caer a chorros,

las banquetas y las calles van quedando limpias
por el agua bendita del cielo que nos prometieron.
 
El fuerte viento me recuerda del bostezo
del aburrimiento.

Manhattan ahora tiene una calle
sin nombre; y sin mí.

PAN VIRGEN

Ha caído del cielo un relámpago.

Cayó como un árbol talado por el hombre,

cayó en seco en el bosque.

Ha quedado tieso y resplandeciente.

Ha estado ahí horizontal moviéndose como serpiente,

cazando palomas mensajeras.

Nadie se acerca

a ayudar, ni el mostrenco de las calles

quien no tiene fe ni hambre de luz,

ni él mismo ve y escucha su soledad.

Sol y edad. Te digo,

ha caído del cielo un relámpago

y ahí siguió, podía ver esa descarga varada en la tierra.

La lluvia caía encima y causaba chispas y banderas.

El relámpago había descendido.

Nadie se acercaba, porque todos pensaban

que se trataba de un juego loco.

Debo de confesar que los animales sienten más

que nosotros.

Cuando alguien se acerco para saber que sucedía,

no me daba cuenta que esto se trataba del valiente,

o de cómo yo hacia la relación del relámpago con el valiente.

Mejor me dediqué a olvidar todas estas imágenes.

Yo nunca me he preguntado a mi mismo

hasta dónde puedo llegar. Aunque estoy viejo,

ya puedo volar.

Pero este Dios tiene las manos de piedra,

un dios que está enojado conmigo y con mi pena,

su decencia es pancista. Cada vez

que me golpea.

Dios sabía que algo andaba mal, y

solo se puso a ver las manecillas del reloj.

Mis oídos eran madrigueras que escuchaban

el susurro de los pasos del conejo blanco.

Perdí el equilibrio y me borró el camino,

quedé tendido y congelado en la calle,

la médula espinal flotaba

como una medusa avispa del mar adentro en mi sangre,

y mi cerebro era de pan virgen.

 

 

 

VERANO PELIGROSO

Los árboles!

el polen en mi garganta

endorfinas en mi cuerpo y vitamina D

rayos del sol

genocidio de calorías

Una persona soy, una oda al ladrillo

en cada paso que doy

Busco el baile de las musas al pie de la montaña

residencia y escuela

Esta es la economía y astrología de la tinta impresa

SUEÑO CON DELINCUENTES

Sueño con delincuentes, con delincuentes al azar. Todo empezó con el sueño mío cuando vi llegar el avión y lo montaron en la plataforma de semirremolque de un camión. Todo parecía familiar,  la calle privada  donde el camión estaba estacionado con el jet.  Me sorprendió saber que estaba listo para despegar.  No sabía quién iba a pilotarlo.   Creo que estábamos todos de pie en el taburete, apreciando la máquina voladora. Un grupo de amigos y yo,  supongo que eran mis amigos  porque había una especie de camaradería.  Así que por eso supongo  que en este sueño que tuve,  estos jóvenes eran mis amigos.  Las cosas se complican  en los sueños, no sé por qué  un sueño tiene que tener un conflicto. Las mujeres que estaban allí  comenzaron a discutir y luchar violentamente.  Estaban en la parte trasera del avión.  Quién sabe por qué,  una de las mujeres estaba encerrada.  No pudimos sacarla,  ni sabía cómo salir.  Creo que se quedó atascada con una red.  Sin saber por qué,  el jet estaba a punto de despejar.  Mi amigo o conocido que estaba a cargo del jet,  no sabía lo que estaba sucediendo. En eso, el jet salió disparado rumbo al este,  horizontalmente.  Nos quedamos atónitos porque no había piloto y una mujer adentro. Recuerdo que toda la ciudad estaba buscando al jet,  gente en bicicletas que trabajaban para la policía,  gente en motocicletas. Incluso estábamos en un coche  a toda velocidad buscando el jet.  Nunca supe lo que pasó.  Pasaron los días  y continuamos buscando el jet  en diferentes áreas del país.  Recuerdo que una vez  me quedé dentro del vehículo mientras mis compañeros  entraban al supermercado.  Me di cuenta de que los niños,  que salían de la tienda, habían robado ellos tomaron las tarjetas de crédito  y los teléfonos celulares de mis colegas.  Aunque eran niños, fui a buscarlos.  No me vieron cuando los seguí.  Los atrapé en un almacén.  Había gente que trabajaba  y se sorprendieron cuando los atrapé. Llamé a la policía, esperé a que llegara y nunca llegó. Sólo había una policía en esa región.  Nunca vino porque estaba usando cocaína en el escritorio de su jefe. Los niños estaban armados hasta los dientes.  Uno traía una navaja y el otro una pistola. No lo sabía.  Uno de los niños me enterró la navaja en el brazo  y el otro muchacho sacó la pistola.  El muchacho con la pistola disparó  y le dio a su amigo en el pecho.  Lo dejé ir y me caí al suelo,  entonces el chico con el arma  me disparó en la cadera.  Me quedé tirado un buen rato.   Cuando el muchacho se acercó  para ayudar a su hermano,  que estaba en el piso, tomé la pistola:  El muchacho empezó a correr  y le disparé varias veces  hasta que le di en la pierna.  Una persona estaba pasando en una motocicleta  y le dije que la detuviera o le disparara.  Me subí a la motocicleta y dejé ese lugar.   Cuando el policía se enteró  que habían capturado a dos de sus hijos,  salió de la comisaría lo antes posible.  El niño herido en la pierna  le dijo a su padre que yo era el que disparó  a su hermano en el pecho, ahora muerto.   Toda la gente vino a buscarme.  Me derrapé en medio del camino de la motocicleta.  El vehículo donde iban mis amigos se detuvo por mi,  me recogió y me llevó escondido.  Tenían miedo de verme en el suelo y con sangre.   Desde Marfa, Texas,  me llevaron a Ciudad Juárez, México  a tres horas de distancia.  Tenía mucho dolor, pensé que iba a morir.   Finalmente desperté en una cama de hospital.

THE INTERLUDES OF EVTUCHENKO

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The man standing on the corner in a clown costume,

the modern clown of the border streets.

Look how crazy he is,

his make up, his colorful wigs.

He is not exaggerating his footwear,

nor his simple clothing.

The audience waiting at the red light

is entertained at a distance.

The modern clown of the border streets,

let me ask, where is your circus?

Is it there on the sidewalks, your varieté show?

Do cars and trucks substitute the elephants?

I wonder if you are sad behind that smile.

“What made you be a clown?” I asked,

you said, “What made you be a poet?”

I guess we are both doing the same, are we fools

whose days and tasks become extraordinary?

The comedy show of our words and actions,

why don’t you come closer again,

so I can give U some change

in return for your foolishness.

Money is for the habitual fools,

I have it, now it’s yours.

Who is the real comical idiot,

you, he in the oval, or me overall?

You won’t agree that the clown who is

dressed in tattered servants’ garb

who represents The People

and who works for the 99%

comes from the lower class, right?

Do not tell me that you eat at McDonalds

just because you are a clown.

You could easily be a transit police,

directing the traffic as an orchestra.

Where are your tears, dear clown when you

walk a tightrope from here to your home?

Being a border clown is the interlude between

standing alive in the middle of the street,

the beginning of every morning

and the end of them.

I love your tricks and stunt props,

the world needs them.

Religion and magic,

the world needs them.

The performers and the believers.

You are always running around in the avenues

trying to make us laugh.

Thus, making us happy for a second.

You are the anthropomorphisation of Reynard the Fox.

You are the trickster who disobeys the rules.

Oh! I remember once cycling on Ave. Gómez Morín in Juárez

pasting red round paper on the noses

of political campaigners in photographs.

You clowns and we poets are the poorest people,

who have lost everything, in the world,

who tolerate winters and hot summers,

our gift is to laugh loud to all those things.

When we were dirty and thirsty

in the desert of economy

like wild animals  jumping the white man’s

fence and running down on the highways of modernity,

when we were dry and hungry

and the government pursued us

to our own shadow, watching us cry and die.

Only those clowns and poets who like the streets

more than their homes,

being hidden with makeup and poems in public,

they are the closest to people.

The clown and the poet are visions

that come from the summer branches.

The rain of pain in the world,

the sadness,

is gone after the clowns and poets

perform in the storm.

We are the hunting spirits of mankind,

We, the sacred clowns and poets.

Hurrah!

 

 

CARTAS SIN DESTINATARIO

Tantos moretones

después de la caída,

se enloda el camino

con chorros de hartos llantos y

llevo en la mirada dos mundos paralelos.

Llueven por los ojos cántaros

cuando las flores duelen

y nos culpan de su muerte

y aun así el hombre por vivir

se diluye en el jarrón de la flora.

 

En alguna parte en la ventana

el cristal de la habitación truena

esas grietas hambrientas y secas

son las ramas y relámpagos

del enaltecido mar

de alguna nube varada

creyéndose la frontera

cayendo a los pies desde el paraíso

cartas sin destinatario.

 

Los gatos negros que están sucumbidos

a media calle, son despedidos

por las aves volando

en círculos, yace el hedor

y la noche los devora noche

con cola de zorro, la sangre

es más oscura dentro del corazón.

 

Se nubla la cabeza de tormento,

la migraña indisoluble de lo permanecido.

Latidos tocando a la puerta de la deportación

involuntaria. De vuelta, al país de origen.

Tantos moretones después de la caída,

se enloda el camino con chorros

de hartos llantos       sus retoños.

Incluye Rayos X

Hoy tengo dentista

$60 Dlls

Un par de caries

 

 

QUEJAS

Ruta

Repetir la misma maniobra a la que
yo podría describir de la manera más hermosa clichéana,
es la partida de cada jornada de trabajo del transporte de personal.
Yo podría hablar de los pasajeros—imaginándomelos—,
que van viajando rumbo a su trabajo. Yo podría pronosticar
la fugaz edad del que va sentadx (en ese mundo imaginario), y
lo peor de todo, es que yo podría decir que,
las calles son como venas de la ciudad de las oportunidades, y
para acabarla de molar, el corazón son como las maquiladoras.
Te digo, yo podría decir tantas barbaridades, por ejemplo,
que ellxs iban escuchando a Juan Gabriel en la radio, pero
por qué debería escribir e imaginarme cosas
que tal vez no importan. —Mírate nada más ahí, sentadx
en el mismo lugar y sin la misma gente o nadie que te vea desnudx.
Yo no he estuve ahí cuando se congeló esta imagen en el tiempo,
ni tampoco se cuánto tiempo se demoró en cruzar
la persona que va detrás de esas ruteras, pero si sé
quién es, y sé adónde iba. Ella es la persona más chingona,
siempre bien vestida. Ella es una persona adulta;
viviendo, disfrutando, trabajando en Ciudad Juárez.
No tiene miedo de vivir y salir todos los días a trabajar.
Ella es taxista, es arquitecta, diseñadora de trajes de baño, yo
sé esto porque recuerdo cuando fuimos a Mazatlán.
Todos somos como los ojos de una fotografía, sabemos
que el lente de la cámara es realmente el tercer ojo,
pero nos quedamos ciegos cuando vemos la verdad.
El chofer del transporte de personal no tiene la puta idea
de que maneja como diablo suelto.
No le importa quien viene atrás de ellxs.
Quién sabe que es lo que comen,
si un burrito de barbacoa o de chile relleno, o anden
bien prendidos en algo anti-espiritual. Uno de ellos,
estoy seguro y esto no me lo pueden echar en cara,
lleva caviar del bueno, del que le sobró de la fiesta,
de esa de Colombia, y (ama) apreciar por el espejo
retrovisor la piel morena de las pasajeras, y no nada más la piel,
—deja tú—, les pasa recaditos pidiéndoles su teléfono.
Es aquél que va allá,—mira—, pasando la esquinas de la calles
Ave. A. J. Bermúdez y Blvd. Cuatro Siglos. Cuando sus pasos
bajen de la ruta para ir a su casa a descansar, ojalá
duerma pronto y rece un padre nuestro, pero
yo no creo en la ficción. Yo soy un ordinario hombre
más que se imagina cosas e historias, y eso también es ficción.
Espero que en mi ficción todo salga bien, y no pasen cosas
malas, pero los que venden ficción en formato libro, venden
historias de horror y de injusticias. Mejor por qué no creamos
juntos un mundo no-ficción. —Oh—, pero cuál es la diferencia?
No tenemos de otra que esperar a que el transporte público
deje el camino libre y tener cuidado de no atropellar a nadie.

Q STREET TREES

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Es raro, es demasiado raro diría yo, que cuando piensas

que has terminado pronto, te das cuenta que no.

Empezar de nuevo, sentir los escalofríos de la mañana,

beber un vaso lleno de inclemencias.

Es raro la anáfora, demasiada rara diría yo, cuando repites tanto

la misma palabra al contar los arboles de afuera,

caer como un pájaro del nido enmarañado

en el hirsuto del discurso y escribir todas estas demencias.

Es raro, está muy raro, notar que las hojas

de tilia cordata, quercus palustris y ulmus americana

las va arrebatar el otoño y que esas hojas

serán cromáticos círculos de oraciones.

En verdad es raro, muy raro, el cielo desmayado

como si fuera una memoria prometida

y aun así, saber que en el dulce plectro

se puede psicoanalizarme hasta en canciones.

Oh! pajarillos que andan volando por ahí

cerca de la Casa Blanca, merodeando al presidente.

La lluvia ya viene, vengan de prisa sin freno a mí,

entren por esta ventana, descansen para siempre.

La paz esté con nosotros, ya sea

si nuestro vecino sea nuestro enemigo Trump.

Y sin más que decir al viento raro

que viene de aquél Monumento a Washington,

no sé si será mejor la continuación de la guerra

con la mujer de Clinton.

 CARTAS EN EL ASUNTO

cada navío trae guerra 

cada guerra trae espíritus aquellos sin escrúpulos,

mirando hacia el abismo, y así

la flotilla esquelética 

trae almas perdidas que son y al fin y al cabo un mundo de fantasmas.

ASÍ COMO ASÍ

Ay no,

no te sentís mal,

y si realmente lo hago?

Un hombre como yo

alguna vez tuvo halagos.

DO WHATEVER YOU WANT. GO AHEAD.

In Washington I’m feeling much better than in NYC.
Don’t call this place America, I’m telling you. I don’t like it.
Birling on my floating log
so I can win the competition.
I see myself reflected in a puddle on the street when I fell off the grey clouds.
I’ll need a new prescription for the plants near the window.
I misunderstood. You were talking about someone you know.
I was talking about something else. I don’t know that person.
I told you I haven’t met her/him.
I wish I knew what you were talking about.
I don’t know what to think.
DO WHATEVER YOU WANT. GO AHEAD.
Why don’t I start writing poetry with a spray bottle?
Long verses, as many graffiti stanzas.
My brain is being master.

 

COAL

Inert,
dirt under my nails,
eyes dried out quickly while sleepy.
Cans without labels have monsters inside
that eat Mississipi mud pies.
The ground is like a (fossilized) black ice cube, coal—
(the whole world must shut down the coal mines;
—unemployment for each one,
burn the sun in your own hands.)
Remove the most essential core;
the seeds will give you more.
Some poets on the cutting edge of poetry
wearing linen clothes; this is smut:
caution advised if you’re under
15. why not better
keep my mouth shut.
I, who kneel
before
a Dog can stand before
anyone who likes eels
coz I can make it through the month.
Spent time on poetry, small
rich accomplishment.
Each poem is one single coal,
accumulated coals with passion in the souls. Burns:
am I ill?
Let’s go up the hill and heal.
Time consuming?
and still.
it’s lame the flame of the coal,
all depends how it’s framed.
The sense of getting old,
how much is the price of gold?
I can see the fall in the green trees,
20 stung, the bee
attacks for having a smoke
near the honeycomb, not
really a very clever move,
who knows?
when was first time you went to a Blue Man show?
when I close my eyes I only see black,
but then I think of my six pack,
but then I see the singer in the form of fire
dancing and flying as funeral pyre
I almost reached the goal.
Another coal.

AUGUST (unedited, unfinished)

August, I am taking her.
You’ll stay alone in Chile with your hemisexuals.
No longer she remains working here with you guys,
you gave her no voice. No more bosses.
Thenceforth, no more office desk.
We are leaving before you arrive.
We won’t even see you arrive.
We won’t bother you
& there is a good reason to leave from NYC to DC

August, first of all, don’t be an asshole, give her deposit back
double check; from the beginning she paid the last month’s rent,
and you’ll have to come over the apartment anyways
to fix the few holes made by nails —the hammer, cover the walls
with white paint bucket, bring your tools or fools
like minimal artists staring at nothing, empty space
from the inside, —gentrifiers, empty souls of landlords.

August, I am taking her. We’ll be happy near the U.S. Capitol.