AGAINST THE CURRENT

While I ride my bike
The clothes I wear get wet
With the rain: the cry of an entire civilization,
Any attempt to get to work early
is useless. I want to find the joy in the domino effect,
It’s those little bits of error,
the ones that make me smile this summer.
There are not enough ways to achieve a perfect day,
to be able to be better.
Some days we are poets
Stranded on the edge of an office,
Some other days we are gazelles
Prowling around in nature.
And that’s how I will always be when I draw myself
Naked in a baroque desert when we are all
Thirsty for thirst and for lust.
I was strong enough as a fish against the current
Always swimming up
And I was not prey to the most hungry.
I was born on a day when the Mexican army is celebrated
And the tricolor flag moves like a serpent with the wind, but
My head and my heart resisted.
Who knew that my verses could go so far,
On my own? No, it was thanks to others.
To all this, there is a season of books that I had to read,
From the colonial and medieval times, but again
The fish swam up.

Anuncios

ESCOMBROS

Mi madre nació en una casa rosa mexicano
y el arroyo era el arrullo de su dios:

Ramas de los encinos espinaban en las manos,
Oscuro, verde grisáceo y bellotas marrón

Blanco el caballo, asco los marranos
y cuando la gallina pintadita ponía los huevos,

los cubiertos y los trastes se vestían de la amarilla yema
y los dedos de las niñas dibujan una sonrisa para el sol.

Mi madre pensaba que no se darían cuenta con la bolsa de frijoles
que había llenado de piedritas para vender.

Luna madre sobre el monte de una aldea,
cómo sus mejillas se sonrojaron con las estrellas.

Después de que su hermano sin darse cuenta
la arrastró cuando se agarró de atrás de la troca

y siempre El Mal le pegaba con el cinto de cuero;
fuera de día, fuera de noche.

Los relámpagos asustaban a su hermana la morena bonita
y de los árboles salía fuego agitado por la envidia de la otra;

o el columpio del que se cayó una de las mayores y quedo bizca
golpeándose en la cara; le cambió el destino.

A la derecha del padre estuvo siempre mi abuela,
así es como a mi me pareció.

Demasiada buena diría yo,
para aguantar a un desgraciado vividor.

Hasta los pétalos de las flores
le decían que ya no del usurpador del amor.

Era un duende bandido de amores
y todos lo vimos caer…

cuando la bala perdida le dio directo en su corazón;
rojo, rojo corazón púrpura delator

El color de la razón y del dolor
le pertenece a todo aquel traidor y jugador.

En el cielo raso El Mal miró y pedía súplica y perdón
mientras que con una navaja se cortaba el cuello viejo y arrugado.

Y al parecer, hasta donde yo sé
nunca pidió perdón.

Ahora recen en el mundo donde habitamos
para que luchen contra la misoginia.

Mi pobre abuelo vive entre los escombros de sus recuerdos,
perdido en el olvido de un laberinto. Son sus sombras y escombros

de algo que nunca construyó. Huyó con dinero,
regresó como una estrella fugaz.

De su boca solamente salió pura bufonada;
perdió lo que más quiso

y no le quedó más
que una cabeza que mira hacia a la muerte.

POLYSEMIC NIGHT

FullSizeRender.jpg

Ain’t me—
the—one—who counts only—one—
number before sleep?
Lighting the candle—

with a match—so—I can get close
to a rough—match—with
the soft ticking of the clock—
In the street —those—

who have walk down the aisle—
stand—still—stay quiet and observe—
waiting for the bus—in the obnoxious rain—
and the dangerous metaphors of

the clouds—are wider than— the polysemic night—
there I am—in the midst of crossroads—there I am—
hidden behind a blind—of those apertures—
there I am—among them—.

DORADA ARENA

 

Washington D.C.  a 19 de junio de 2017


Pongo un montón de fotos en el mapa,

y estas son las hojas en blanco,

y aquellos los sobres para las cartas.

Sobres: contestaciones ficticias con mi sobrino.

 

Si le escribo sobre mi universidad Georgetown,

o de los cuerpos transitorios del continente América. 

Si le pregunto cúal es su número favorito del uno al mil. 

 

Si le pregunto de nuevo por que tiene miedo,

en Miami Beach podemos sumergirnos ante las olas.

El verano dorado será caluroso, tostada dorada arena.

SIMBIOSIS

Tendría que estar satisfazendo lascivia propia
y condenar los crímenes contra libertades
cuando de ella corre la sangre.
Al palpar la daga de su lengua, y luego
Beberse la propia vida.
Y ponerse encima la ironía, carrusel de cuna
desde la oscuridad del errante meditabundo.
Y una especie de piadoso estupor
me hace sentir que falta aire y sueños.
Sin embargo, no puedo dejar de imaginar que…
“el mundo os aborrecerá”

Edgar Street

Screenshot 2017-05-05 13.29.34.png

 

La calle más corta de Lower Manhattan,
lleva mi nombre.

Pero yo no soy magnate como William Edgar,
solo un caminante que mira hacía arriba.

Vetanas por todas partes, el cielo despejado,
el estacionamiento Battery Garage, el Trinity Place,

aquellos días de olor. Mirada abajo, zapatos andando,
inmundicia en el asfalto, cigarrillos, mugre total.
 
La calle pronuncia mi nombre,
somos la calle y yo.

Para mi, la única implicación que tiene la calle es,
la existencia o lo que llaman alma, se detiene un momento

a pensar. Parece como si la calle ha estado ahí
escondida y al encontrarla, uno ve no nada más su nombre,

la calle ha sido un testigo de miles de cosas,
y yo sólo veo mi nombre. Todo lo demás deja de existir.

Me siento como prisionero de la calle, porque
lleva mi nombre.

Me cuesta trabajo pensar, no quiero
tomarme una fotografía de mi y de fondo

el nombre de la calle, no, no quiero.
Quiero llevarme mi nombre a mi casa, es mío,

me pertenece, no quiero dejarlo ahí. No quiero
que nadie lo vea, no me gusta.

Mejor me espero hasta que sea noche, me voy
a un bar y bebo para coger coraje.

La luna es roja como la sangre, y las nubes
son de color ámbar.

Con mi dedo índice señalo mi nombre,
—me perteneces, siento que la ciudad

me ha quitado mi nombre. Siento como
si estoy en una operación militar a punto
 
de rescatar a un rehén que lleva mi nombre,
siento que voy a la guerra a salvar una vida.

El Estado me mira con sus cámaras,
pero yo me siento invisible,

dicen que las palabras se retractan,
pero en la mente siguen existiendo.
 
El puente Brooklyn me queda cerca,
por ahí me iría, caminando, con mi nombre.

Siento que me he llevado oro,
la lluvia empieza a caer a chorros,

las banquetas y las calles van quedando limpias
por el agua bendita del cielo que nos prometieron.
 
El fuerte viento me recuerda del bostezo
del aburrimiento.

Manhattan ahora tiene una calle
sin nombre; y sin mí.

PAN VIRGEN

Ha caído del cielo un relámpago.

Cayó como un árbol talado por el hombre,

cayó en seco en el bosque.

Ha quedado tieso y resplandeciente.

Ha estado ahí horizontal moviéndose como serpiente,

cazando palomas mensajeras.

Nadie se acerca

a ayudar, ni el mostrenco de las calles

quien no tiene fe ni hambre de luz,

ni él mismo ve y escucha su soledad.

Sol y edad. Te digo,

ha caído del cielo un relámpago

y ahí siguió, podía ver esa descarga varada en la tierra.

La lluvia caía encima y causaba chispas y banderas.

El relámpago había descendido.

Nadie se acercaba, porque todos pensaban

que se trataba de un juego loco.

Debo de confesar que los animales sienten más

que nosotros.

Cuando alguien se acerco para saber que sucedía,

no me daba cuenta que esto se trataba del valiente,

o de cómo yo hacia la relación del relámpago con el valiente.

Mejor me dediqué a olvidar todas estas imágenes.

Yo nunca me he preguntado a mi mismo

hasta dónde puedo llegar. Aunque estoy viejo,

ya puedo volar.

Pero este Dios tiene las manos de piedra,

un dios que está enojado conmigo y con mi pena,

su decencia es pancista. Cada vez

que me golpea.

Dios sabía que algo andaba mal, y

solo se puso a ver las manecillas del reloj.

Mis oídos eran madrigueras que escuchaban

el susurro de los pasos del conejo blanco.

Perdí el equilibrio y me borró el camino,

quedé tendido y congelado en la calle,

la médula espinal flotaba

como una medusa avispa del mar adentro en mi sangre,

y mi cerebro era de pan virgen.